Es uno de los grandes escándalos de nuestro tiempo. Drax, que genera electricidad quemando árboles importados en forma de pellets desde América del Norte, es más caro que el gas, más contaminante que el carbón y más dependiente de las importaciones que el petróleo. Sin embargo, es, increíblemente, designado como ‘biomasa sostenible’, recibió 870 millones de libras en subsidios el año pasado y probablemente embolsará otros 2 mil millones en subsidios durante los próximos cuatro años, todo para permitir que Ed ‘El Fanático’ Miliband incluya a Drax en sus cálculos de cero emisiones netas. No solo es un escándalo, sino un escándalo costoso para el contribuyente.
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