Varios destacados ejecutivos tecnológicos, entre ellos Elon Musk y Tim Cook, advierten que las presiones estructurales se están acumulando en la economía global. Sus preocupaciones se centran en el aumento de las tensiones en las cadenas de suministro críticas —especialmente en los semiconductores— impulsadas por la creciente demanda de inteligencia artificial. La rápida expansión de la infraestructura de IA está absorbiendo grandes volúmenes de chips avanzados, reforzando la disponibilidad para otras industrias y aumentando los costes.