La reacción al artículo "$140,000 es la nueva línea de pobreza" dividió a la derecha de la misma manera que lo hizo el tema de H1B: aquellos que creen fundamentalmente en el capitalismo como algo que funciona y como la forma de organizar la sociedad, y aquellos que lo ven como, en el mejor de los casos, al servicio de otros fines nacionales.