Demis Hassabis habla sobre el momento en que quiso dedicarse a la investigación. A los 12 años, fue el segundo mejor jugador de ajedrez del mundo en su categoría. Asistió a un torneo y perdió contra un jugador de 30 años, que estaba excesivamente feliz por haber vencido a un niño. A Demis le encantaba el ajedrez, pero se dio cuenta de que todo el potencial intelectual en esa sala podría lograr mucho más que simplemente dominar un juego y decidió no seguir el ajedrez como carrera.