El "Rolls-Royce" Aurus de Rusia — se acabó La línea de montaje de la planta de Yelabuga se ha detenido. Oficialmente, se llama "control de inventario". En realidad, según los medios, los coches simplemente dejaron de venderse. La situación es sencilla: funcionarios y empresas estatales ya compraron el suyo, mientras que los compradores comunes no pueden permitirse un coche con un precio de 50–70 millones de rublos. Las esperanzas de exportación también se han desvanecido: el interés en el extranjero es casi inexistente. Incluso Kim Jong Un, tras dar una vuelta en un Aurus regalado, supuestamente volvió a su Mercedes-Maybach. La fábrica ahora no tiene nuevos pedidos, pero sí tiene deudas que superan los 80 millones de euros.