Cualquier cosa, desde LEO hasta la superficie lunar, puede enmarcarse de manera creíble como una misión de seguridad nacional. La Luna y sus órbitas ofrecen un punto de vista dominante, y la Fuerza Espacial debería establecer la primacía. La NASA, mientras tanto, sigue siendo la marca más poderosa en ciencia y exploración a nivel mundial, este es un poder blando importante. Su mandato debe mantenerse enfocado en la verdadera tecnología de frontera y las misiones más allá de la Luna, donde el prestigio nacional y el descubrimiento, no la seguridad, son los impulsores. Esta EO difumina la línea de una manera que puede no ser útil.
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